Rincones de Andalucía: el Guadalquivir jiennense

Aunque en los último tiempos se ha levantado una disputa en torno a si el verdadero origen del río andaluz por excelencia está en Almería y no en Jaén, oficialmente el río Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla y su curso alto cruza toda la provincia, abriéndose poco a poco paso su valle que se hará extenso ya en Córdoba y Sevilla para acabar en el Atlántico de Sanlúcar de Barrameda. En esta entrada navegaremos por las aguas del eje vertebrador de la región, el Guadalquivir, a su paso por Jaén.

Cerca del popular Puente de las Herrerías, en la Cañada de las Fuentes, localizada en el municipio de Quesada y en plena Sierra de Cazorla, nace el río Guadalquivir sin ninguna pretensión pues su aparición es bien discreta comparada con otros ríos cercanos como el Seguro o el río Mundo. Antes de emprender viaje por su valle se dirige primero hacia el norte conformando a su alrededor el pulmón verde del sureste peninsular, el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Dentro del Parque Natural podremos disfrutar de sus frías aguas en parajes como Coto Ríos o el “Charco de la Pringue”, una piscina natural. Separando las Sierras de Cazorla y Segura se extiende el gran brazo de agua que es su embalse más amplio, el Pantano del Tranco de Beas en el que se reflejan las montañas y donde se practican deportes acuáticos como el piragüismo.

Pantano del Tranco de Beas
Pantano del Tranco de Beas

A partir de aquí el río vira en dirección suroeste y deja atrás la Sierra de las Villas atravesando pueblos pequeños y pedanías como Mogón y Santo Tomé. A la altura de los municipios de Úbeda y Baeza crea tres pequeños embalses con un interesante entorno endémico: el del Puente de la Cerraza, el de Doña Aldonza y el de Pedro Marín, formando juntos el Paraje Natural Alto Guadalquivir y protegiendo así sus humedales.

Paraje Natural Alto Guadalquivir
Paraje Natural Alto Guadalquivir

Tras pasar por un bello puente renacentista en la pedanía baezana del Puente del Obispo, sigue su camino en busca del río Guadalimar, conocido en Jaén como el “río colorao” por el tinte rojizo que le aportan las tierras de la comarca del Condado. El enlace se produce sereno cerca de la localidad de Torreblascopedro, marcando también la frontera de la céntrica comarca de la Loma y emprendiendo el camino con un cauce mayor rumbo al oeste. Al sur deja Sierra Mágina y la localidad de Jódar cuyo castillo vigila imponente su valle.

El Guadalquivir por Jaén parece tímido y no quiere encontrarse con grandes ciudades; tal vez quiera preservar su protagonismo para Córdoba y Sevilla, y en su curso alto sólo cruza, cuando lo hace, pequeños pueblos y modestas localidades como Mengíbar. A partir de este punto se abre más su valle y riega con sus aguas los pueblos ribereños de Espeluy y Villanueva de la Reina.

Cuando llega a Andújar, el río no quiere adentrarse en la ciudad pero cobra importancia cuando es cruzado por un puente romano, uno de los principales monumentos iliturgitanos. Andújar, capital de la montería y conocida por la romería más antigua de España, la de la Virgen de la Cabeza, guarda en su casco antiguo algunos rincones monumentales de interés.

Puente Romano en Andújar
Puente Romano en Andújar

Antes de abandonar la provincia de Jaén, el río hace una última parada en Marmolejo, permitiéndole situar sobre sus aguas un balneario. Más allá, por campos de olivos y campiña, el Guadalquivir se despide de Jaén habiendo dejado atrás su infancia.

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Rincones de Andalucía: Ruta de los Castillos y las Batallas

Una de las características de la historia de Jaén es que fue frontera durante siglos entre cristianos y musulmanes. Su ubicación geoestratégica entre la Meseta y Andalucía también ha propiciado que en tierras jiennenses se desarrollaran batallas de máxima importancia. Estos hechos hicieron que proliferaran las construcciones defensivas como castillos, fortalezas, murallas y torres vigías, haciendo de Jaén uno de los territorios con mayor densidad de construcciones de este tipo en toda Europa. Aunque muchos de esos castillos y fortalezas se encuentran hoy en ruinas, algunos están siendo rehabilitados y otros incluso están en manos privadas, el patrimonio militar de Jaén fue puesto en valor a través de un largo recorrido cultural y turístico denominado como la Ruta de los Castillos y las Batallas. Esta ruta no solo abarca territorio jiennense; de hecho comienza con los castillos calatravos de Ciudad Real y continúa hasta la Alhambra, en Granada. El recorrido atraviesa numerosos municipios. Sin embargo, en la actual entrada trataré de daros a conocer sólo una muestra con las más bellas fortalezas y las más cruciales batallas, básicamente en la parte occidental de la provincial.

Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa
Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa

Tras cruzar la frontera natural de Despeñaperros, comenzamos nuestra ruta recordando una de las más importantes batallas más importantes de la Edad Media en la Península, la que cambiaría el rumbo definitivamente de Al-Andalus y la presencia musulmana en España. En 1212 sucedió en Navas de Tolosa la batalla que lleva su nombre entre moros y cristianos, donde resultaron vencedores estos últimos y pudieron proseguir la reconquista de las tierras andaluzas a lo largo del Guadalquivir. Un moderno museo nos trasporta a aquella época y nos explica la historia de esta batalla decisiva en la Reconquista.

Castillo de Burgalimar, Baños de la Encina
Castillo de Burgalimar, Baños de la Encina

Siguiendo nuestro camino hacia el sur llama la atención cómo el Castillo de Burgalimar, en Baños de la Encina, domina el paisaje. Con más de 1000 años de historia y con fisionomía hispano-árabe este castillo es, en mi opinión, el más bello de toda la provincia de Jaén. Merece mucho la pena acercarse hasta esta linda localidad y conocer de mano de los guías de la oficina de turismo la historia de esta fortaleza, que debió ser deslumbrante pues en la antigüedad sus murallas eran blancas.

La segunda gran batalla en tierras jiennenses se produjo 600 años después de la de las Navas. La Batalla de Bailén fue crucial para el declive del Imperio Napoleónico en España y en la Europa occidental, ya que fue la primera derrota sufrida por Napoléon, lo que acabó debilitando sus fuerzas y su mural. Hoy en Bailén un museo nos recuerda este conflicto pero también es interesante acercarse a la ciudad en la época en la que los locales recrean la batalla vestidos de época.

Museo de la Batalla de Bailén
Museo de la Batalla de Bailén

Nos trasladamos hasta la capital cuya fisionomía está protagonizada por el cerro sobre el cual se sitúa el fastuoso Castillo de Santa Catalina, hoy sede del Parador Nacional de Turismo. Esta fortaleza desde la que se recogen increíbles vistas sobre la ciudad, sobre todo desde el extremo donde se sitúa la gran cruz blanca y el mirador sobre el centro histórico, fue moneda de cambio entre los musulmanes y Fernando III para permitir la fundación del último reino nazarí de Granada.

Castillo de Santa Catalina, Jaén
Castillo de Santa Catalina, Jaén

Nuestra ruta se dirige ya a Granada pero por la parte suroeste de la provincia que salva la Sierra Sur de Jaén. Es necesario detenerse en Alcaudete para admirar la belleza de su fortaleza calatrava, punto importante en la frontera con el reino de Granada. Hoy existe un centro de interpretación sobre la Orden de los Calatrava que nos acerca a la historia del castillo y de la orden.

Por último, admiramos uno de los pueblos más bellos de Jaén y del centro de Andalucía: Alcalá la Real. Si bien vale la pena pasear por las calles de su centro histórico, lo más destacado es la gran Fortaleza de la Mota, que fue acertadamente reformada hace pocos años. El conjunto que alberga la antigua alcazaba, los restos de las viviendas, el castillo y la iglesia abacial están sorprendentemente bien interpretadas y, aunque la entrada asciende a 6€, creo que es uno de los puntos obligados que todo turista debe visitar en la provincia de Jaén.

Si os animáis a hacer la ruta, podéis conseguir un pasaporte que os irán sellando para obtener regalos, aunque el mejor regalo es haber conocido el gran patrimonio militar de Jaén. Toda la información está en la web http://www.castillosybatallas.com

Rincones de Andalucía: la Subbética cordobesa

En el mismísimo corazón de Andalucía, al sur de la provincia de Córdoba y haciendo frontera con las de Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, se ubica una bella comarca con atractivos culturales, naturales y rurales: la Subbética.

El territorio de los catorce municipios que la forman está protagonizado por vastos campos plagados de olivos, el Parque Natural de las Sierras Subbéticas y las aguas del Genil. Es una comarca idónea para el turismo rural, para alejarse del bullicio de las ciudades y disfrutar del sol y el paisaje agrícola andaluz. Además, por su centralidad geográfica, es muy recomendable partir de aquí para realizar escapadas a Córdoba, Sevilla, Granada, Jaén, Alacalá la Real, Puente Genil, Écija, Estepa, Loja o Antequera. Aunque ninguno de sus pueblos es despreciable, en este post dejaremos que Almedinilla, Benamejí, Carcabuey, Doña Mencía, Encinas Reales, Fuente-Tójar y Palenciana cedan el protagonismo a sus hermanas Cabra, Iznájar, Lucena, Luque, Priego, Rute y Zuheros, todas ellas en las inmediaciones del Parque Natural.

Al igual que Sierra Mágina en Jaén, el Parque Natural de las Sierras Subbéticas tiene un marcado paisaje agrícola donde los picachos, macizos y planicies se mezclan con el cultivo del olivar, principalmente, y la vegetación de encinas, quejigos, lentiscos y romeros. Surcan sus cielos águilas reales, buitres leonados y halcones peregrinos. Entre los principales puntos de interés geológico se encuentra el Picacho de la Sierra de Cabra, señalado por varios expertos como el centro geográfico de Andalucía, el Lapiaz de los Lanchares, el poljé de la Nava, la Cueva de los Murciélagos y la Sima de Cabra. Por este Parque Natural discurren numerosos senderos, siendo la Vía Verde de la Subbética en su cara septentrional uno de los más conocidos. Esta ruta, que aprovecha la antigua vía ferroviaria, une a Moriles con la frontera jiennense, donde continúa como Vía Verde del Aceite hasta la capital del Santo Reino.

En nuestra visita a la Subbética seguiremos un recorrido circular, rodeando el parque natural y comenzando por el acceso desde Jaén por la Autovía del Olivar. Nuestra primera parada es Luque, uno de los pueblos más antiguos de la comarca, cuya fisionomía está protagonizada por su antiguo castillo nazarí y sus murallas.

Cueva de los Murciélagos, Zuheros
Cueva de los Murciélagos, Zuheros

Zuheros es quizá el pueblo más serrano de todos. Conjunto Histórico-Artístico de Andalucía, es también considerado uno de los pueblos más pintorescos de la región por su buen estado de conservación y la estampa de pueblo blanco en la roca de la sierra. Desde aquí se pueden realizar diversas actividades deportivas. También tiene un castillo y un museo arqueológico pero la atracción más popular es la Cueva de los Murciélagos, monumento natural de gran valor que fue ocupada en la Prehistoria y hoy es visitable, preferiblemente con reserva previa.

Barrio de El Cerro, Cabra
Barrio de El Cerro, Cabra

Nuestro camino prosigue hasta Cabra. En este pueblo de importante pasado nos topamos con monumentos como el Castillo de los Condes de Cabra, la parroquia de la Asunción y Ángeles, la de Nuestra Señora de los Remedios, la iglesia de San Juan de Dios, el Círculo de la Amistad, las murallas, el barrio medieval, el barrio de “El Cerro”, el Centro de Interpretación del Tren del Aceite e, incluso, la espada del Cid Campeador, la Tizona, que recuerda su victoria en la batalla librada aquí. Fuera del casco urbano podemos ascender a la ermita de la Virgen de la Sierra, en la cima del Picacho de la Sierra de Cabra, desde la que disfrutar de unas inmejorables vistas del centro de Andalucía.

Cabecera y primer centro de servicios de la comarca, Lucena, segunda ciudad de Córdoba tras la capital, sobresale por su patrimonio barroco y su judería. Apodada en su época como “la perla de Sefarad”, parece que el barrio de Santiago fue la sede de su próspera judería, al que hay que añadir la necrópolis judía descubierta hace una década. De entre sus muchos templos es posible destacar las iglesias de San Mateo, con su preciosa Capilla del Sagrario, Santo Domingo, Madre de Dios con el Convento de los Franciscanos, San Juan Bautista o San Martín. El Castillo del Moral, sede del Museo Arqueológico y Etnológico, y el Palacio de los Condes de Santa Ana son los mejores ejemplos del patrimonio monumental civil en la ciudad. Curiosas son las visitas al Museo de la Automoción Antigua, a la Silla Museo Gigante o al Centro temático del Bandolerismo Romántico. Cabra y Lucena no sólo producen ricos aceites de oliva sino que también tienen viñedos de la D.O. Montilla-Moriles. Prueba de ello es el Centro Enogastronómico “Olivino”.

Rumbo al sur por la A-331 nos sorprende el que a mí me gusta llamar como “pueblo de los museos”: Rute. Con sólo 10.000 habitantes cuenta con una extensa oferta museística para su tamaño, todos ellos dedicados a la producción alimentaria. Rute es una de las visitas más interesantes de Andalucía durante la época navideña gracias al gran belén de chocolate, el más grande de España, que cada año elaboran en la empresa Galleros Artesanos, un reclamo que abarrota el pueblo de visitantes en diciembre. La fábrica Garrido también ha apostado por implantar en sus instalaciones el Museo del Turrón. La oferta museística e interpretativa del pueblo se completa con el Museo del Azúcar, el Museo del Anís, el Museo del Jamón y el de la Chacina. Sin duda a Rute hay que conocerlo a través de sus museos.

Al sur, de Iznájar lo que más llama la atención no es ni sus iglesias ni su castillo sino su entorno, ya que se sitúa en una loma sobre las aguas del gran Embalse de Iznájar cual isla de casas blancas que emergiera del Genil. Es recomendable descansar aquí mientras se admiran los paisajes desde sus miradores.

Sobre un barranco mira la villa de Priego de Córdoba a tierras jiennenses conformando uno de los más hermosos paisajes de la Subbética. La Fuente del Rey, de estilo barroco, es el principal monumento de la localidad que se compone de tres estanques de distinto nivel con esculturas centrales y fue declarada monumento nacional. El barrio de la Villa en su conjunto, las iglesias de Nuestra Señora de la Asunción y de la Aurora, el Castillo o la Casa de D. Niceto Alcalá-Zamora son otros atractivos de Priego.

Sierra, campo, pueblos, castillos, museos y etnología. Así es la Subbética cordobesa que nos espera con sus paisajes y gentes en el corazón de Andalucía.

Rincones de Andalucía: castillos de Belalcázar y Almodóvar

Dos de las siluetas más imponentes del paisaje cordobés las dibujan dos castillos medievales situados en Sierra Morena, el primero, y a orillas del Guadalquivir, el segundo. Son los castillos de Belalcázar y Almodóvar del Río, dos de los mejores testigos de la frontera mora y cristiana en Córdoba durante la Reconquista.

Castillo de Belalcázar, Córdoba
Castillo de Belalcázar, Córdoba

Belalcázar, a unos 100 kilómetros de la capital y muy cerca de la frontera extremeña en plena comarca de los Pedroches, disfruta de diferentes atractivos monumentales en su núcleo urbano. Pero es su castillo, situado al norte del pueblo, el que toma el protagonismo. Con una soberbia torre del homenaje, la más elevada de la península, el Castillo de los Sotomayor Zúñiga y Madróñiz fue consturido a mediados del siglo XV como residencia de los Condes de Belalcázar. La fortaleza, que se completa con una zona palaciega renacentista y una muralla a su alrededor, fue ocupado por los franceses durante la Guerra de Independencia, momento desde el cual empieza a deteriorarse. Hoy en día es propiedad de la Junta de Andalucía y se encuentra en un proceso de restauración para ponerlo en valor cultural y turístico.

Castillo de Almodóvar, Córdoba
Castillo de Almodóvar, Córdoba

Más impresionante aún es el castillo de Almodóvar del Río, el cual descubrí y del cual me enamoré a primera vista durante mi primer viaje en AVE de Málaga a Córdoba. Apenas a 20 kilómetros de la ciudad califal y junto al Guadalquivir, el pueblo de Almodóvar es eclipsado por su castillo, para mí uno de los más atractivos de Andalucía. De origen bereber con 1300 años de historia y numerosas reformas y reconstrucciones, la fortaleza cuca fue residencia real en varias ocasiones con Pedro I “el Cruel” y Enrique II tras la Reconquista, quienes lo ampliarían e imprimirían su carácter actual. En la primera parte del siglo XX sus propietarios acometieron una intensa obra de restauración y rehabilitación. El castillo es hoy en día un equipamiento cultural y turístico, el cual puede visitarse de manera libre o guiada. Además se organizan visitas teatralizadas, visitas culturales y almuerzos teatralizados, pudiéndose también reservar para celebrar bodas y otros eventos.

Almodóvar del Río es, sin duda, una buena elección para hacer una excursión si nos hospedamos en la ciudad de Córdoba y deseamos conocer su entorno, o un idóneo alto en el camino en un viaje entre Córdoba y Sevilla si elegimos la ruta norte junto al río como alternativa a la autovía.

Rincones de Andalucía: Aracena

Me despido, en este homenaje a Andalucía, de Huelva acercándoos a un rincón de su sierra, el maravilloso entorno de Aracena.

Situada al norte de la provincia, muy cerca ya de Badajoz, en plena sierra a la que ella misma da nombre, Aracena irrumpe entre un paisaje de lomas de encinas, alcornoques y huertas. Pueblo blanco de Sierra Morena, lo que más llama la atención al aproximarse es su cerro coronado por una fortaleza. Se trata del Castillo de Aracena, que data del siglo XIII, es decir, de su pasado musulmán. Una vez fue la ciudad reconquistada por Castilla se ordenó la construcción en su recinto de lo que hoy es la más antigua iglesia del pueblo, la Iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor, adosada a una torre mudéjar que es testigo de la antigua mezquita sobre la que se levanta este templo cristiano. Desde el castillo se obtienen las mejores vistas de la localidad y su entorno, castillo que puede visitarse en un excursión guiada organizada por la oficina de turismo.

Pero sin lugar a dudas el mayor atractivo de Aracena no se encuentra en la cima del cerro sino en su subsuelo. Es la Gruta de las Maravillas, una joya del patrimonio natural andaluz. Con acceso desde la bonita calle Pozo de la Nieve, esta gruta asombra por sus dimensiones, sus lagos y sus formaciones geológicas. Descubierta a finales del siglo XIX, se convirtió en la primera cueva turística de España. A lo largo del recorrido circular excelentemente guiado atravesaremos una serie de salones con particularidades propias y situados a diferentes niveles. La piedra y el agua se han unido aquí durante miles de años para dejarnos una auténtica maravilla natural, la que a mi juicio es la mejor cueva de cuantas he visitado hasta ahora. Aunque muy comprensible por su conservación, es una pena que no se puedan tomar fotografías de su interior.

No sólo de gruta y castillo vive Aracena sino que también del delicioso jamón de bellota que se produce en la comarca, el cual podremos degustar en cualquiera de sus restaurantes y al cual podremos acercarnos más en el Museo del Jamón. Existen tarifas combinadas que incluyen el museo y la gruta.

Contrastando con su patrimonio natural, gastronómico y su centro histórico, llaman la atención las muchas esculturas de arte contemporáneos que se han instalado en sus calles. Aracena ha venido apostando por este tipo de arte para ampliar su patrimonio cultural, convirtiendo su centro histórico en un museo de escultura al aire libre que acompaña al turista en el recorrido por sus callejuelas.

La oficina de turismo nos sugiere cuatro rutas en las que descubrir Aracena de forma diferente: la del patrimonio artístico, que parte del castillo y continúa por sus iglesias, el cabildo, la arquitectura popular y el casino; la de los museos, a través de un recorrido por sus esculturas, sus centros de interpretación y el museo del jamón; la del agua, por sus numerosas fuentes; y la del arquitecto Aníbal González, que nos aproxima a sus principales obras como el Barrio de Aracenilla, el lavadero y el ayuntamiento.

El entorno de Aracena también nos ofrece suculentos atractivos. Tendremos a nuestro alcance toda la naturaleza del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, pero también a los pueblos de la comarca como Almonaster la Real, Aroche, Cortegana, Zufre o la cuna del famoso jamón, Jabugo. Tampoco podremos perdernos el patrimonio minero de las no tan lejanas Nerva y Minas de Riotinto en las que dar un paseo en tren, siendo este uno de los atractivos más singulares de la provincia.

Espero que este breve recorrido por Huelva os haya animado a descubrir y reconquistar esta bella provincia que muchas veces es una olvidada.

Rincones de Andalucía: Doñana

Sin alejarnos de la costa nos trasladamos al espacio natural por excelencia no sólo de Huelva sino de toda Andalucía, así como uno de los más importantes y singulares de toda España: Doñana. Aunque su extensión también se adentra en las provincias de Sevilla y Cádiz, es en la de Huelva donde se ubica la mayor parte de este espacio que corresponde a las marismas que crea el río Guadalquivir próximo a su desembocadura en el Atlántico.

Con una gran diversidad de flora y fauna, Doñana está bajo diferentes figuras de protección: es Parque Nacional desde 1969, Parque Natural desde 1989, Reserva de la Biosfera desde 1980, Sitio Ramsar desde 1982 y, lo que es más importante para mí, Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1994.

Paraíso sobre todo para las aves por su situación geográfica estratégica entre Europa y África, podremos tener la suerte de observar alcotanes, águilas imperiales, avefrías, búhos, cigüeñas, gaviotas, cormoranes, garzas, pinzones y un largo etcétera. Sin embargo, una de las estampas más famosas del parque es la de grandes grupos de flamencos sobre las marismas. Y si el flamenco es característico entre las aves, el mamífero más importante es el precioso lince ibérico, por desgracia en peligro de extinción y el felino más amenazado del planeta, siendo aquí y en las sierras de Andújar, Cardeña y Montoro donde únicamente habita. El lince ibérico es el símbolo de Doñana, pero no sólo es el único mamífero sino que también lo habitan ciervos, gamos, jabalís, nutrias, zorros e incluso dos razas autóctonas de caballos: el marismeño y el de las retuertas, la más antigua de Europa.

Pinares, dunas y marismas son los paisajes predominantes en Doñana, los cuales podremos recorrer con la ayuda de las diversas empresas que ofrecen visitas guiadas por el parque. Es además un paraíso para la práctica del turismo ornitológico. Sin duda, acercarse a alguno de los centros de visitantes es imprescindible para entender más el entorno.

En los alrededores del parque podemos disfrutar del mar en Matalascañas, Mazagón o la gaditana Salúcar de Barrameda, y de los pueblos onubenses de Almonte y Bollullos o los sevillanos de Villamanrique de la Condesa e Isla Mayor. No obstante, el atractivo cultural más destacado de Doñana es la aldea almonteña de El Rocío, la que cada año recibe a miles de peregrinos provenientes de toda la geografía andaluza y española celebrando la mayor romería del país. Las hermandades cruzan el parque hasta llegar a la ermita de su virgen, la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma, a la que sacan en una multitudinaria procesión de madrugada cuando los de Almonte saltan la reja para recoger a su patrona. A la aldea llegan turistas no sólo en estos días sino durante todo el año para encandilarse con su entorno, pasear por sus calles de arena y orar a la virgen.

Sin duda, una mañana de paseo por Doñana, una visita a El Rocío y un chapuzón o una buena cena en Matalascañas es uno de los mejores planes que se me ocurren para disfrutar de este rincón de Huelva.

Rincones de Andalucía: Costa de Huelva

El primero de los rincones onubenses a descubrir será la Costa de Huelva.

Si personalmente me dan a elegir entre todas las costas de España, a falta de conocer Canarias y con el respeto de la Costa Brava, las hermosas playas valencianas y las calas de Menorca, me quedaría con la Costa de la Luz, esa que se extiende desde el Estrecho de Gibraltar a Portugal. Adoro pasar los veranos en las playas onubenses porque disfruto demasiado de esas larguísimas playas de arena fina y dorada en las que andas y andas y no te sumerges, esas playas tranquilas, urbanizadas y en buen estado pero sin una muchedumbre que luche por un sitio para la sombrilla, en las que se pueden coger coquinas, y esas mareas bajas que dejan estampas espectaculares al amanecer. Aunque hay que aclimatarse al agua fría del Atlántico, y alguna experiencia anecdótica con mareas rojas de algas y medusas he vivido, la costa de Huelva es uno de los mejores destinos turísticos de sol y playa que se me ocurren en la Península. Desde la tradicional Matalascañas, junto a Doñana, hasta la frontera con Portugal, y saltándonos la zona contaminada de la capital, podemos disfrutar de kilómetros y kilómetros de playas en un fantástico estado.

Matalascañas
Matalascañas

Matalascañas es un destino de toda la vida y concurrido, repleto de hoteles y muy urbanizado, del que escapar si buscas tranquilidad pero al que ir si prefieres ambiente animado y buena comida. Personalmente, dentro del magnífico catálogo de playas en Huelva, la de Matalascañas es de las que menos me gustan, quizá por ser más estrecha y por estar mucho más concurrida que el resto, pero reconozco que es un buen punto de paso, sobre todo para comer, remojarte y cenar tras una visita a la cercana aldea de El Rocío o una expedición por Doñana. Un poco más al norte, y a veces a la sombra de la anterior, se encuentra Mazagón, donde se ubica un Parador.

Calle Ancha, Punta Umbría
Calle Ancha, Punta Umbría

Al otro lado de la Ría de Huelva (por la que mejor pasar rápidamente sin prestar mucha atención al infame paisaje del Polo Químico) nos sorprende el que para mí es el pueblo más vivo de la costa: Punta Umbría. Punta Umbría es un lugar para disfrutar no sólo de la playa sino de su vida nocturna y pasear por sus calles junto al puerto, principalmente la calle Ancha, comprar en los puestos, degustar las tapas y el pescaíto frito en sus bares y terrazas (ay lo que me gusta a mí el choco frito de Huelva!), tomar un exquisito helado en las “29 Palmeras”, etc. ¡Sólo de escribirlo ya me apetece marchar para allá!

Al oeste de Punta Umbría se ubican apacibles playas, como la de los Enebrales la cual os recomiendo, y las urbanizaciones del Portil, Nuevo Portil y El Rompido, con campos de golf y puertos deportivos, un ambiente un poco más elitista y exclusivo si es lo que buscáis. Concretamente desde el puerto de El Rompido parte un ferry que cruza el río Piedras y acerta al turista a la enorme playa virgen de la flecha de tierra que el propio río forma. Más familiar, y siguiendo el camino poniente, es la urbanización de Islantilla, de esas con grandes hoteles y chalets. Si preferís pueblo, llegad a Isla Cristina atravesando un paisaje de marismas y salinas, para no sólo gozar de su playa sino también de su puerto pesquero y su lonja. Ahí podréis hacer las compras de pescado, marisco y atún para abastecer vuestras neveras cuando regreséis a la realidad de vuestra vida diaria.

Puerto de Isla Cristina
Puerto de Isla Cristina
Atardecer en Isla Canela
Atardecer en Isla Canela

Ya junto a la frontera con Portugal nos encontramos Ayamonte y sus urbanizaciones costeras de Isla Canela y Punta del Moral, mi lugar favorito de entre todos los onubenses para pasar unas muy buenas vacaciones. Una playa inmensa os espera aquí y modernos hoteles de playa (los Playa Senator son mi recomendación personal) en los que pasar todo el día para ir al pueblo, frente a Isla Cristina, a tomar una copa y animaros un poco por la noche, si bien ya os avanzo que no es nada bullicioso sino más bien tranquilo, el ambiente perfecto para mí.

Dias Medievais, Castro Marim
Dias Medievais, Castro Marim

La costa de Huelva no sólo ofrece playa y mar sino que también podréis visitar los atractivos culturales situados a poca distancia en el interior. Principalmente me refiero al histórico Monasterio de la Rábida y a la población de Palos de la Frontera, desde donde partió Cristóbal Colón y en cuyo puerto están hoy las tres carabelas. También los núcleos urbanos de Cartaya, Lepe y Ayamonte. Por último, os sugiero que cojáis el ferry desde el puerto de esta última localidad y crucéis el río Guadiana hasta Portugal (también podréis cruzar la frontera en coche por el cercano puente internacional) para comprar toallas y demás artículos típicos lusos en Vila Real de Santo Antonio o para visitar el pueblo de Castro Marim, del cual os destaco intensamente la gran feria medieval que celebran a finales del mes de agosto.

A disfrutar de las lindas playas de Huelva!

Rincones de Andalucía: provincia de Huelva

De una punta de Andalucía saltamos al otro extremo para conocer más sobre la provincia más occidental, la de Huelva, tierra de hermosas playas y parajes naturales, tierra del descubrimiento, del jamón y la fe, tierra de la industria y la minería.

Quizá tan desconocida como Almería, y eclipsada muchas veces por Sevilla y Cádiz, Huelva ofrece una serie de variados atractivos culturales y naturales que la convierten en una tierra por descubrir. Resulta esto paradójico si recordamos que fue precisamente desde aquí de donde partió Cristóbal Colón en 1492 dispuesto a descubrirnos a los europeos las Américas en las que actualmente me encuentro.

Monumento a la Fe Descubridora, Huelva
Monumento a la Fe Descubridora, Huelva

Así con todo, podría escribir sobre su pasado medieval con pueblos como Niebla, de lugares colombinos como el Monasterio de la Rábida, de la industria centenaria como con las Minas de Riotinto, de su naturales serrana o de su gastronomía. Sin embargo, los tres rincones escogidos para esta serie andaluza son su costa, Doñana y Aracena. Os animo a emprender una expedición descubridora a la provincia de Huelva.

Rinconces de Andalucía: Desierto de Tabernas

El último rincón de Almería que os quiero recomendar en esta serie andaluza es el Desierto de Tabernas.

Patrimonio natural único en Europa y patrimonio cinematográfico por la cantidad de películas, sobre todo spaguetti-westerns, que se han rodado en sus parajes, el Desierto de Tabernas en un rincón totalmente recomendable por su peculiaridad. Aunque la mayoría del paisaje almeriense es desértico, el Paraje Natural del Desierto de Tabernas, localizado entre la capital, la Sierra Alhamilla y la Sierra de los Filabres, es uno de los pocos desiertos propiamente dichos de Europa. Es uno de los elementos más importantes de la grandísima diversidad de mi Andalucía en la que encontramos desde paisaje desértico a la zona más pluviosa de España, todo tipo de playas, ciudades y pueblos, mar, campo y montaña, calor y nieve, todo concentrado en esta gran región. Los badlands, como se conoce a este paisaje, se originan de la gran erosión provocada por los materiales del terreno, las pocas precipitaciones que cuando se producen lo hacen de manera torrencial y la escasísima vegetación de la zona.

El Desierto de Tabernas no es uno de los grandes desiertos norteamericanos pero enamoró a muchos directores de cine pues decidieron rodar aquí numerosas películas, convirtiéndolo en la capital del spaguetti western en las décadas de los 60 y los 70 principalmente. Por estas tierras pasaron figuras del cine tales como Sergio Leone, Orson Welles, Burt Lancaster, Clint Eastwood, Henry Fonda, Charles Bronson o Sofía Loren y se inmortalizaron filmes como “Por un puñado de dólares”, “El bueno, el feo y el malo” o “Sol rojo”, pequeña muestra de la extensa filmografía de este género. Pero no sólo fue escenario de westerns sino que también de películas como “Lawrence de Arabia”, “Cleopatra”, “Conan el Bárbaro” o, más recientemente, “Exodus” de Ridley Scott. De esta historia de cine son testigos varios decorados de poblados, el más famoso el Mini Hollywood, hoy llamado OASYS, que se ha convertido en un pequeño parque temático con ambientación, espectáculos y zoológico.

En el Desierto de Tabernas no sólo podremos disfrutar del paisaje natural y su historia cinematográfica sino que también os animo a acercaros a los pueblos de la comarca Filabres-Tabernas. Pueblos como la propia Tabernas, Velefique, Lucainena de las Torres, Abla o Gérgal son buenas opciones para hacer un alto en el camino.