Rincones de Andalucía: Guadix y Baza

La orografía andaluza es peculiar. A grandes rasgos, el Valle del Guadalquivir se enmarca por dos grandes cordilleras: Sierra Morena y los Sistemas Béticos. Pero éstos a su vez se dividen en tres unidades principales: al norte el Sistema Subbético, al sur el Penibético y entre medias un gran surco que origina altiplanicies hoyas y depresiones que se extienden por las provincias de Málaga y Granada, lo que se llama el Surco Intrabético. Así encontramos paisajes de relieve, que no de vegetación, similares en las depresiones de Ronda, Antequera y Granada y en las tres hoyas del noreste de la provincia granadina: las hoyas de Huéscar, Baza y Guadix. Hoy viajamos a estas dos últimas, que conforman dos comarcas cuyas cabeceras conservan un importante patrimonio cultural material e inmaterial.

Rodeadas por las sierras de Cazorla, Mágina, Arana, Huétor, Sierra Nevada, Orce y La Sagra, y divididas por la Sierra de Baza y el Cerro Jabalcón las Hoyas de Baza y Guadix tienen paisajes de cárcavas, badlands y cuevas debido a la composición del terreno y su erosión. Precisamente las cuevas son seña de identidad de estas dos comarcas pues existen numerosas casas-cuevas alrededor de las dos ciudades, más en Guadix, que son utilizadas como viviendas o como hoteles actualmente. En las dos comarcas destaca un incipiente turismo cultural y rural, que utiliza los monumentos, el paisaje y las casas-cueva como principales atractivos.

Hoya de Guadix
Hoya de Guadix

Baza, capital no sólo de su comarca sino de toda la región del Altiplano de Granada, remonta su pasado a tiempos íberos, y prueba de ello son los numerosos restos encontrados en sus inmediaciones de aquella época. En el Museo Arqueológico de la ciudad pueden verse diversas piezas, entre ellas una réplica exacta de la “Dama de Baza”; la original, como pasa con la de Elche, se encuentra en Madrid. La Baza íbera, luego ocupada por los romanos, era conocida como Basti y sus restos arqueológicos se sitúan a pocos kilómetros de la ciudad actual, en el Cerro Cepero. Allí se halla el CIYA o Centro de Interpretación del Yacimiento Arqueológico que nos ayudará a comprender más su historia íbera. Baza también formó parte del Reino Nazarí de Granada hasta su toma por los Reyes Católicos en 1489 y de su época musulmana conserva partes de la muralla, la alcazaba y los baños árabes. El Pósito, la Iglesia Mayor, los Palacios de Enríquez y Páez de Espinosa, el Monasterio de San Jerónimo, el Convento de Santo Domingo o la Iglesia de los Dolores son otros monumentos interesantes de la ciudad, esta vez ya de su etapa castellana.

El centro histórico de Guadix es uno de los más bellos de la provincia. La ciudad accitana, que fue fundada por los romanos, tiene tres elementos principales: las cuevas, la alcazaba y la catedral. El paisaje de casas-cueva de la comarca se hace más intenso en la ciudad con más de 2000 viviendas subterráneas, hasta el punto de conocerse a Guadix como la “Capital Europea de las Cuevas. Muchas de ellas siguen estando hoy habitadas y proporcionan a sus moradores una temperatura constante durante todo el año, para resguardarse del frío invierno y el abrasador verano, y un aislamiento natural contra los ruidos del exterior. Aunque nos pudiera parecer que en estas cavidades ya habitaban los hombres prehistóricos, lo cierto es que el origen de las Casas Cueva se remonta a la Guerra de Granada a finales del siglo XV cuando los moriscos se vieron obligados a retirarse del centro a la periferia. Hay que tener en cuenta también que estas casas-cueva han sido construidas por el hombre aprovechando los cerros arcillosos que rodean la ciudad. En el conocido como “barrio de las cuevas” existe un centro de interpretación sobre estas peculiares viviendas.

Barrio de las Cuevas, Guadix
Barrio de las Cuevas, Guadix

La Alcazaba es el vestigio más importante de su pasado musulmán, recinto desde el que se defendía la ciudad tanto de los castellanos como de las sublevaciones internas. Fue construida en el siglo XI mediante tapial y su torre del homenaje de planta cuadrada domina todo el conjunto. Una vez reconquistada la ciudad comenzaron las obras de una nueva catedral sobre la antigua mezquita. La Catedral de la Encarnación es joya monumental de Guadix y combina el Renacimiento y el Barroco que deja un conjunto con un elegante campanario y una suntuosa fachada de piedra rojiza, tan característica de los antiguos edificios accitanos. Otros monumentos de interés en el casco antiguo de Guadix son los conventos de la Concepción y San Agustín y las iglesias de Santiago, San Miguel y la Magdalena.

Una curiosa forma de descubrir Guadix es siguiendo la “ruta paisajística” organizada por el municipio a través de los miradores de la Magdalena, Almorejo, Padre Poveda y Cerro de la Bala, entre otros, desde donde podremos disfrutar la fisionomía de la ciudad.

A pocos kilómetros de Guadix, en dirección a Almería, nos topamos con el pequeño pueblo de La Calahorra donde destaca su castillo, levantado sobre una colina desde donde se divisa todo su entorno. El Castillo de La Calahorra fue una antigua fortaleza árabe reconstruida como palacio renacentista tras incorporarte a tierras de Castilla, conversión que sufrirían también otras fortalezas del antiguo reino nazarí y de la frontera castellana-musulmana. El singular conjunto del Castillo de La Calahorra merece también una escapada.

Guadix y Baza siempre han tenido una intensa relación, que se hace mucho más relevante cada septiembre durante la celebración conjunta del Cascamorras. Cuenta la leyenda que tras la Reconquista de Baza un obrero accitano encontró la talla de la Virgen de la Piedad mientras trabajaba en las obras de la Iglesia de la Merced. De este hecho surgieron disputas entre bastetanos y accitanos por la posesión de la imagen que finalmente se quedó en Baza. Una expedición, entre la que se hallaba un bufón, partió de Guadix amenazando a los de Baza con robarles a su virgen pero éstos se defendían manchando al bufón de pintura. Al no haber conseguido su objetivo, fue de nuevo castigado con pintura a su vuelta a Guadix. El Cascamorras es hoy el personaje que representa a ese bufón, representado cada año por un ciudadano accitano que parte de su ciudad en la medianoche del 5 al 6 de septiembre con la misión de apoderarse de la Virgen de la Piedad, acompañado de una hermandad. Para disuadirlo de su objetivo los de Baza lo reciben manchándolo de pintura negra. El 9 de septiembre, tras la festividad de la Virgen, regresa a Guadix, donde es de nuevo manchado de negro. Al final no sólo el cascamorras acaba manchado sino que tanto en Guadix como en Baza se celebran batallas de pintura donde hasta el más tímido acaba tiznado.

Cascamorras
Cascamorras
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Rincones de Andalucía: provincia de Granada

Habiendo ya recorrido media Andalucía, aún nos quedan dos provincias costeras y dos provincias de interior. En esta ocasión nos trasladamos hasta el último bastión musulmán de la Península, a territorios del antiguo reino nazarí y a su capital, la provincia de Granada. En ella voy a dejar de lado a la ciudad para que sólo cobre protagonismo la Alhambra y también nos iremos hasta la Alpujarra y a las localidades de Guadix y Baza para conocer sus monumentos, sus cuevas y sus fiestas.

Rincones de Andalucía: Jerez de la Frontera

Con más de 200.000 habitantes, Jerez de la Frontera es la ciudad más poblada de la provincia de Cádiz y su destino cultural más completo. Un rico patrimonio histórico-artístico se combina con las tradiciones vinícola, ecuestre y flamenca.

Jerez es monumental; edificios patrimoniales testigos de la historia jerezana se levantan en su centro histórico. La lista con sus numerosas iglesias debe ser encabezada por su Catedral. La Catedral de Jerez de la Frontera combina los estilos gótico, barroco y neoclásico, prueba de su alargado periodo de construcción y sus modificaciones desde finales del siglo XVII. Con una sobria torre, una elegante portada principal y un agradable entorno, como los Jardines de la Alameda Vieja, la Catedral se puede convertir en nuestro punto de partida por el casco antiguo jerezano. La Basílica de la Merced guarda en su interior la imagen de la patrona de la ciudad y el mausoleo donde está enterrado Primo de Rivera. Otro edificio religioso relevante es el Monasterio de la Cartuja de Santa María de la Defensión, con una bellísima portada renacentista, que alberga diversas obras de Zurbarán. Otras iglesias que son recomendables visitar son la de San Miguel, en el popular barrio del mismo nombre, con un interesante retablo de Martínez Montañés; la de San Mateo, iglesia gótica más antigua de Jerez; y las de Santiago, San Juan de los Caballeros, las Angustias, San Mateo y San Marcos, entre otros templos, ermitas y conventos. Un monumento muy destacado es la iglesia y convento de Santo Domingo, conocido por sus Claustros de Santo Domingo, una de las joyas del gótico andaluz.

En cuanto a la arquitectura civil, existen diversos palacios, algunos visitables, como los de Bertemati, Camporreal, Domecq, Dávila o Riquelme. Resalta la figura del Alcázar, de origen árabe. En su interior se ubica la antigua mezquita con su minarete, los baños árabes,  el Palacio de Villavicencio, con una cámara oscura en su torre principal, y unos bellos jardines.

Jerez baila flamenco, y ha “parido” numerosos cantaores y bailaores. Es así bastión de una de las señas de identidad de la cultura andaluza y española, por extensión. En la ciudad podremos disfrutar de varios espectáculos de flamencos en las típicas tabernas, e incluso podremos visitar el Centro Andaluz del Flamenco, en el Palacio Pemartín. Además, cada marzo se celebra el Festival de Flamenco de Jerez.

Jerez trota a caballo. Emblema de la ciudad, el caballo cartujano se viene desarrollando en la ciudad desde el siglo XV. Existen varias yeguadas en la ciudad, como la Yeguada Militar, la Yeguada de la Cartuja o la de Hierro del Bocado, que ofrecen espectáculos ecuestres regularmente, así como también lo hace la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre sita en el Palacio Duque de Abrantes. Una semana después de la Feria de Abril de Sevilla, Jerez se viste de fiesta para celebrar la Feria del Caballo, declarada de Interés Turístico Internacional, por lo que es la mejor época para visitar la ciudad y disfrutar de todos sus aspectos culturales juntos.

Jerez se bebe su viña. El vino está tan ligado a esta ciudad que hasta permite perder su nombre para ser denominado “jerez”. El vino y el brandy de Jerez de la Frontera son reconocidos internacionalmente. El casco urbano acoge varias empresas vinícolas, muchas de las cuales permiten la visita a sus instalaciones y bodegas que, además de ser almacén del preciado caldo, destacan también por su gran valor arquitectónico. Aunque las más famosas son las bodegas del Tío Pepe también están las de Domecq, Grupo Estévez o Grupo Garvey, entre otras. Cada otoño, en Jerez de la Frontera se celebran las fiestas de la Vendimia más antiguas de España.

Por último, Jerez también atrae a miles de visitantes durante la celebración del Gran Premio de España de Motociclismo, ya que el de Jerez es uno de los principales circuitos automovilísticos de España y cita obligatoria para los amantes de este deporte.

Ya sea durante la Feria del Caballo, durante el Festival de Flamenco, durante el GP de Jerez, durante la Fiesta de la Vendimia, en el Carnaval, en Semana Santa, durante el verano como ciudad cercana a la playa o en cualquier otro momento del año, Jerez de la Frontera abre las puertas de su cultura a todos los que quieran conocerla.

Rincones de Andalucía: Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz

Desde hace siglos ha sido característico de Andalucía encalar las casas de los pueblos para, sobre todo, repeler el calor y refrescar su interior durante los duros meses del asfixiante verano, conformando estampas de pueblos blancos por toda su geografía. Esta costumbre cobra especial relevancia en la Sierra de Cádiz, donde el blanco de las fachadas contrasta con el marrón del campo y la montaña, el verde de la vegetación y el azul del cielo y los embalses. Y para potenciar su atractivo turístico se creó una ruta que unía 19 pueblos característicos del entorno norte del Parque Natural de los Alcornocales y de la Sierra de Grazalema. La Ruta de los Pueblos Blancos, como se denomina, es hoy uno de los recorridos turísticos más conocidos de Andalucía y uno de los principales atractivos de la provincia de Cádiz.

Para no ser extensivo me detendré a comentar resumidamente algunos de estos pueblos pues prefiero que este rincón lo descubráis con las fotografías, que desgraciadamente no son mías, añadidas al final. Antes de comenzar con la ruta tengo que hacer una mención especial a Vejer de la Frontera, pueblo blanco que no aparece en el recorrido por su emplazamiento a pocos kilómetros de la costa. Vecina de Barbate, Vejer de la Frontera es mi lugar favorito de toda la provincia de Cádiz. Tal vez mis momentos allí durante los veranos de mi infancia me hagan quererla y verla de una manera especial pero, siendo objetivos, Vejer es una localidad magnífica en la que disfrutar de sus calles de cal y flores, sus monumentales iglesias y su castillo, sus plazas y sus miradores sobre la comarca.

Vejer de Frontera
Vejer de Frontera
Mapa de la Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz
Mapa de la Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz

Ahora sí, pongo rumbo al norte para comenzar el viaje por los pueblos blancos. Muchos consideran a nuestro primer pueblo como el más bonito. Y, con permiso de Setenil, no se les puede llevar la contraria porque indudablemente Arcos de la Frontera se merece tal calificativo por conjugar con una extraordinaria belleza sus casas blancas con el barranco sobre el río Guadalete. Arcos es el mejor punto de partida o fin de la ruta. Próximas a ella se localizan las localidades de Espera, donde nos espera el castillo de Fatetar; Algar, diferente del resto por haber sido fundada en el siglo XVIII y no en época musulmana y en cuyos alrededores se han encontrado importantes restos del Neolítico; y Bornos, en un llano junto al pantano homónimo. Junto a la cola de este embalse se alza Villamartín, cuya silueta es dibujada por la iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes y la Sierra de Grazalema a sus espaldas; a poca distancia, entre olivares, aparece Puerto Serrano.

Antes de entrar en la Sierra de Grazalema, paseamos por las tierras anejas a Málaga y Sevilla, primero por Algodonales y luego por la preciosa Olvera cuyo castillo y la parroquia de la Encarnación dominan el paisaje. Tras la pequeña Torre Alháquime y Alcalá del Valle aguarda la bellísima y acogedora Setenil de las Bodegas, cuyas casas están cavadas en la roca formando calles porticadas de manera natural sobre el tajo del río Guadalporcún.

Regresamos a la Sierra de Grazalema deteniéndonos brevemente en El Gastor antes de admirar el paisaje que pueblo, monte y embalse conforman en Zahara de la Sierra. El pueblo serrano de Grazalema se sitúa en el corazón de la región más pluviosa de España y conecta con El Bosque, cerca del pequeño Prado del Rey, Benaocaz, Villaluenga del Rosario y, por último, con la conocida Ubrique. Fuera de relacionarse solo con el famoso torero, Ubrique destaca por su paisaje y la industria del cuero, reconocida internacionalmente.

A partir de aquí dejo que las imágenes hablen por sí solas y que os animéis a recorrer los paisajes de la Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz.

Rincones de Andalucía: Cádiz, la “tacita de plata”

Cádiz, vista aérea
Cádiz, vista aérea

Al primer rincón gaditano al que vamos a ir es precisamente a la capital, a la ciudad de Cádiz, aprovechando que esta misma noche se celebra la gran final del concurso de comparsas y agrupaciones de su Carnaval, su gran fiesta, en el Gran Teatro Falla.

El Carnaval cobra especial importancia en la ciudad de Cádiz y es uno de los más populares de España, al igual que los de Canarias. Su característica porpia son las murgas y chirigotas, extendidas ya por todo el territorio andaluz. La risa está asegurada con las historias que las agrupaciones nos cantan con humor y picaresca. El concurso oficial se viene celebrando durante semanas antes del propio Carnaval, por lo que esta festividad se vive intensamente desde sus días previos. Hoy se celebra la final en el Gran Teatro Falla y cuando se sepan los triunfadores, todos se echarán a las calles para llenarlas de música, risas, color y alegría, fiesta y disfraces. Sin duda, disfrutar del Carnaval de Cádiz es una experiencia que todo el mundo depería vivir en alguna ocasión.

Carnaval de Cádiz
Carnaval de Cádiz

Pero Cádiz no sólo es humor en Carnaval. Los gaditanos trasmiten alegría en cualquier época del año. El carácter abierto de los andaluces cobra su máxima expresión en sus gentes que hacen de su ciudad una de las más hospitalarias. La gracias, el arte y el duende de los de Cádiz.

Cádiz es una ciudad pequeña emplazada entre agua y marisma, en lo que en geografía se conoce como un tómbolo. Mientras que el casco antiguo se ubica en una isla final, la ciudad moderna ocupa su istmo o brazo de tierra que separa el océano Atlántico de la Bahía de Cádiz. En esta sección lo más destacable es la grandísima playa de la Victoria, paraíso para los veraneantes urbanitas y también para los que practican deportes acuáticos como el kitesurf. Con la playa de las Mujeres al norte y la de la Cortadura al sur como prolongaciones de la Victoria, los arenales de Cádiz son perfectos para disfrutar del mar y de la ciudad. El centro histórico también guarda una linda playa, una de sus estampas, la de la Caleta que, sin embargo, es mucho más frecuentada por los vecinos gaditanos del centro.

Fiesta y playa no son los únicos atractivos de esta ciudad sino que guarda una milenaria historia. Conocida como una de las ciudades más antiguas de Europa pues ya fue ocupada por fenicios y tartesos, tradicionalmente se sitúa su fundación entre los siglos XIII a.C y XI a.C. Pasaron por aquí también los griegos y cartagineses, por su situación geográfica y estratégica, propicia para el comercio. Pero fue en época romana cuando la por entonces Gades alcanza gran prosperidad. Como si de una joya preciada se tratara, la ciudad sería conquistada primero por los bizantinos, por los visigodos y por los musulmanes cuando estos entran a la Península por el Estrecho en el 711. Finalmente fue reconquistada en el siglo XIII e incorporada a Castilla. Pero su pasado también está ligado a la conquista de América pues tuvo el monopolio comercial, fue la sede de la Casa de la Contratación y la Flota de Indias y escenario de numerosas batallas navales. Tras recoger Sevilla el protagonismo con América, a Cádiz le esperaba otro episodio crucial a principios del siglo XIX. Siendo la única que no fue ocupada por los franceses de Napoleón, fue aquí donde nació en 1812 la primera constitución española, “la Pepa”, y desde donde se inicia la Guerra de la Independencia. Normalmente no explico tanta historia en los posts pero en este caso es vital conocerla para comprender el desarrollo de la ciudad.

Paseando por sus calles, lo primero que nos encontraremos será la Puerta de Tierra, entrada a la ciudad por su muralla, que se levanta elegante dividiendo la parte nueva de la vieja. Una vez dentro del casco antiguo podemos perdernos por sus callejuelas o seguir un itinerario que bordee la isla para después entrar en sus barrios. Si elegimos esta opción podemos primero caminar junto al puerto por el Paseo de Canalejas y la Plaza de España, donde se encuentra el monumento a las Cortes de Cádiz de 1812. Continuaremos por la Muralla de San Carlos, la Alameda Apodaca y la iglesia del Carmen. Ciudad fortaleza, Cádiz cuenta con dos castillos y un baluarte. Este último, el de la Candelaria, se sitúa frente al Centro Cultural Reina Sofía y precede a un relajante paseo por el Parque Genovés. Siguiendo la línea de costa nos toparemos con el Castillo de Santa Catalina y, más adentrado en el mar, con el Castillo de San Sebastián, fortalezas que enmarcan la playa de la Caleta con el edificio del Balneario de la Palma en el centro.

Desde este punto ya podemos explorar la ciudad comenzando por el popular barrio de la Viña en busca del Gran Teatro Falla. Proseguiremos hasta la Plaza de San Antonio, no sin antes hacer una parada en el Museo de las Cortes. Cercanas quedan las plazas de Mina y San Francisco, pero también podemos recorrer la céntrica calle Ancha hasta la Plaza del Palillero. Muy próximo está mi rincón favorito, la Plaza de las Flores, y una de las atracciones más curiosas, la cámara oscura de la Torre Tavira desde la que contemplar la ciudad de una manera diferente.

La última parte del recorrido es el entorno de la Catedral, monumento de estilo barroco y neoclásico sobresaliente de la capital gaditana. Hay dos maneras de disfrutar de la catedral: sentados y relajados en su plaza y sus escaleras o consiguiendo una preciosa fotografía desde el mirador de Entrecatedrales, junto al Teatro Romano, al que podremos acceder atravesando el Arco de la Rosa. Dejando atrás o no la Puerta de Tierra, no podemos abandonar Cádiz sin sentarnos en un bar y disfrutar del típico pescaíto frito y sus tapas.

Catedral de Cádiz
Catedral de Cádiz

Cádiz, la tacita de plata, es una ciudad viva con un pasado apasionante y un presente lleno de sonrisas de la cual os recomiendo encarecidamente disfrutar. “Cai, por la madrugá, como me huele a sal, mi Cai…” (Niña Pastori, Cai)

Rincones de Andalucía: provincia de Cádiz

De la reina mora del Guadalquivir, seguimos la corriente del río hasta su desembocadura y nos detenemos en tierras gaditanas, tierras de sol, alegría, pescaíto, flamenco, pueblos blancos y naturaleza, tierra de frontera, tierra de mar y sal, tierra de puerto, tierra milenaria. Como puerta de Europa, Cádiz nos despide o nos da la bienvenida al continente. Buenos momentos de mi infancia he pasado en esta provincia y entrañables recuerdos veraniegos me vienen a la cabeza cuando pienso en ella.

En mi homenaje a Andalucía os intentaré acercar un poco más a las dos grandes urbes, Cádiz y Jerez, y a sus adorables pueblos blancos, permitiéndome tan solo recordar en esta introducción sus mágicas playas de arena fina, sus pueblos marineros como Conil o Chipiona, sus peculiares carreras de caballos en Sanlúcar, la surfera Tarifa, la naturaleza de los Alcornocales y Grazalema o el enigmático Estrecho de Gibraltar.

Aprovecho para hacer un inciso polémico: Gibraltar NO es español, ojalá nos entrara ya de una vez en la cabeza y dejemos de ser tan hipócritas con el tema.

Rincones de Andalucía: Córdoba

¿Cómo podríamos disfrutar de la provincia cordobesa si no nos detenemos ante uno de los principales centros monumentales y culturales de España, su capital? La ciudad de Córdoba, con un abrumador pasado romano, judío, musulmán y cristiano es testigo del paso de las aguas del Guadalquivir y de todas las historias de quienes la ocuparon y se enamoraron de ella. Su centro histórico atrae cada año a miles de turistas que visitan un formidable centro histórico con la Mezquita-Catedral por bandera. Córdoba es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, habiendo la Unesco declarado como tal a la mezquita en 1984 y luego ampliado con su centro histórico diez años después, no sólo por sus monumentos sino también por sus tradiciones: los Patios de Córdoba, que abarrotan la ciudad de flores y visitantes cada mayo, fueron designados como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2012.

Patios de Córdoba
Patios de Córdoba
Plano de la ruta
Plano de la ruta

La gran riqueza patrimonial de Córdoba daría para escribir una tesis así que sólo como aproximación a la ciudad os he elaborado una “pequeña” ruta por su casco antiguo, sin mucha profundidad de explicaciones, para que sintáis su esencia y os deje un buen sabor de boca (aunque mejor sabor os dejarán sus bares, restaurantes y teterías). El plano turístico ofertado por la oficina de turismo de Córdoba nos señala la sorprendente cifra de más de 140 puntos de interés, muchos de ellos visitables. A lo largo de nuestra ruta sólo pasaremos por los más importantes pero iremos conociendo todos los pasados de Córdoba. Soy de la opinión de que lo mejor y más importante debe dejarse para el final pues no debe eclipsar la belleza de lo que nos es menos conocido. Es por ello que el monumento insignia de la antigua capital califal lo visitaremos en la última etapa del recorrido.

Nuestra ruta por el corazón cordobés parte de la céntrica Plaza de Colón, desde donde nos adentraremos al casco antiguo por las calles Marroquíes y Adarve hasta alcanzar la primera de nuestras plazas, la de los Condes de Priego. Peculiar plaza blanca, nos deja una bella fotografía con la estatua del torero Manolete en el centro y la iglesia de Santa Marina, la primera iglesia fernandina que nos encontramos. Nuestro primer destino es uno de los principales monumentos señoriales de la ciudad, el Palacio de Viana, edificio del siglo XIV en el que podremos visitar sus patios y salones renacentistas.

Caminando entre callejones llegaremos hasta la hermosa estampa del a Cuesta del Bailio, la cual ascenderemos hasta la Plaza de Capuchinos, donde se encuentra el popular Cristo de los Faroles. Tras ella ponemos rumbo al sur por la calle Conde de Torres hasta el centro neurálgico de la Córdoba monumental, la ajetreada Plaza de las Tendillas que se abre en torno a la estatua ecuestre de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y se sitúa en una zona comercial. La calle Claudio Marcelo nos llevará primero al Templo Romano y la antigua muralla y, después, a la impresionante Plaza de la Corredera cuyo fisionomía de plaza mayor cuadrangular, única en Andalucía, nos trasladará a otras ciudades de Castilla pero sin abandonar el aire sureño. Es un buen lugar para descansar y tomarnos unas tapas, pero inmediatamente después nos dirigiremos a la pequeña Plaza del Potro, en la que encontraremos el Museo de Bellas Artes y el de Julio Romero de Torres.

De nuevo por las callejuelas cordobesas, nuestro siguiente punto es la Judería, en la que merece la pena perderse. Atravesando las antiguas calles estrechas, blancas, laberínticas y hoy también comerciales que se agolpan alrededor de la mezquita debemos llegar a parte de la antigua muralla para disfrutar del entorno, pasear y visitar la iglesia de San Bartolomé, la Puerta de Almodóvar y la estatua de Séneca, la Sinagoga, la Casa Sefarad, el Zoco, la Casa Andalusí y la Plaza Tiberíades con el monumento a Maimónides. Nos costará despegarnos del encanto de la judería pero la abandonamos momentáneamente para visitar el magnífico Alcázar de los Reyes Cristianos, donde destacan, además de los palacios, los bellos jardines y patios de inspiración mudéjar.

Ahora sí, nos dirigimos hacia la Mezquita-Catedral, no sin antes detenernos en el popular Callejón de las Flores para admirar el campanario renacentista. Si ya el patio de los Naranjos puede parecer idíloco, aún más lo es el interior del monumento. Todos tenemos en el imaginario a la Mezquita de Córdoba, con su bonito bosque de columnas y arcos de herradura, dobles y polilobulados, con su característico color rojo y blanco, pero los que lo visitan se impresionan también por sus grandes dimensiones. En este templo se entremezcla el pasado musulmás de su esencia, sus arcos y otros elementos fruto de las diversas ampliaciones que sufrió como el maravilloso mihrab de Alhakan II. Y justo en el centro, rompiendo con el resto, la imposición cristiana tras la reconquista de la ciudad, la nueva nave renacentista y crucero renacentista y muy decorado de la catedral. Llama la atención sobre todo el paso de un arte al otro, la imaginería cristiana y el cambio de luminosidad entre las dos partes.

Si aún no sufrimos el síndrome de Stendhal, podemos proseguir con nuestra última etapa del recorrido monumental encaminándonos hacia el río Guadalquivir y admirando el monumento del Triunfo de San Rafael, la grandiosa Puerta del Puente y el paisaje que conforma el río y la monumentalidad del Puente Romano. Por último, si cruzamos esta milenaria construcción nos podremos detener en la Torre de la Calahorra, del siglo XIII, cuyo interior alberga el Museo Vivo de Al-Andalus sobre la convivencia entre las culturas judía, musulmana y cristiana. ¡Qué mejor final para un recorrido en el cual hemos interactuado con monumentos de las tres culturas así como de su pasado romano y de su época moderna!

Panorámica de Córdoba
Panorámica de Córdoba

Fuera de rutas, el mejor consejo es que os dejéis llevar por Córdoba y os enamoréis de cada uno de sus rincones.

Rincones de Andalucía: la Subbética cordobesa

En el mismísimo corazón de Andalucía, al sur de la provincia de Córdoba y haciendo frontera con las de Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, se ubica una bella comarca con atractivos culturales, naturales y rurales: la Subbética.

El territorio de los catorce municipios que la forman está protagonizado por vastos campos plagados de olivos, el Parque Natural de las Sierras Subbéticas y las aguas del Genil. Es una comarca idónea para el turismo rural, para alejarse del bullicio de las ciudades y disfrutar del sol y el paisaje agrícola andaluz. Además, por su centralidad geográfica, es muy recomendable partir de aquí para realizar escapadas a Córdoba, Sevilla, Granada, Jaén, Alacalá la Real, Puente Genil, Écija, Estepa, Loja o Antequera. Aunque ninguno de sus pueblos es despreciable, en este post dejaremos que Almedinilla, Benamejí, Carcabuey, Doña Mencía, Encinas Reales, Fuente-Tójar y Palenciana cedan el protagonismo a sus hermanas Cabra, Iznájar, Lucena, Luque, Priego, Rute y Zuheros, todas ellas en las inmediaciones del Parque Natural.

Al igual que Sierra Mágina en Jaén, el Parque Natural de las Sierras Subbéticas tiene un marcado paisaje agrícola donde los picachos, macizos y planicies se mezclan con el cultivo del olivar, principalmente, y la vegetación de encinas, quejigos, lentiscos y romeros. Surcan sus cielos águilas reales, buitres leonados y halcones peregrinos. Entre los principales puntos de interés geológico se encuentra el Picacho de la Sierra de Cabra, señalado por varios expertos como el centro geográfico de Andalucía, el Lapiaz de los Lanchares, el poljé de la Nava, la Cueva de los Murciélagos y la Sima de Cabra. Por este Parque Natural discurren numerosos senderos, siendo la Vía Verde de la Subbética en su cara septentrional uno de los más conocidos. Esta ruta, que aprovecha la antigua vía ferroviaria, une a Moriles con la frontera jiennense, donde continúa como Vía Verde del Aceite hasta la capital del Santo Reino.

En nuestra visita a la Subbética seguiremos un recorrido circular, rodeando el parque natural y comenzando por el acceso desde Jaén por la Autovía del Olivar. Nuestra primera parada es Luque, uno de los pueblos más antiguos de la comarca, cuya fisionomía está protagonizada por su antiguo castillo nazarí y sus murallas.

Cueva de los Murciélagos, Zuheros
Cueva de los Murciélagos, Zuheros

Zuheros es quizá el pueblo más serrano de todos. Conjunto Histórico-Artístico de Andalucía, es también considerado uno de los pueblos más pintorescos de la región por su buen estado de conservación y la estampa de pueblo blanco en la roca de la sierra. Desde aquí se pueden realizar diversas actividades deportivas. También tiene un castillo y un museo arqueológico pero la atracción más popular es la Cueva de los Murciélagos, monumento natural de gran valor que fue ocupada en la Prehistoria y hoy es visitable, preferiblemente con reserva previa.

Barrio de El Cerro, Cabra
Barrio de El Cerro, Cabra

Nuestro camino prosigue hasta Cabra. En este pueblo de importante pasado nos topamos con monumentos como el Castillo de los Condes de Cabra, la parroquia de la Asunción y Ángeles, la de Nuestra Señora de los Remedios, la iglesia de San Juan de Dios, el Círculo de la Amistad, las murallas, el barrio medieval, el barrio de “El Cerro”, el Centro de Interpretación del Tren del Aceite e, incluso, la espada del Cid Campeador, la Tizona, que recuerda su victoria en la batalla librada aquí. Fuera del casco urbano podemos ascender a la ermita de la Virgen de la Sierra, en la cima del Picacho de la Sierra de Cabra, desde la que disfrutar de unas inmejorables vistas del centro de Andalucía.

Cabecera y primer centro de servicios de la comarca, Lucena, segunda ciudad de Córdoba tras la capital, sobresale por su patrimonio barroco y su judería. Apodada en su época como “la perla de Sefarad”, parece que el barrio de Santiago fue la sede de su próspera judería, al que hay que añadir la necrópolis judía descubierta hace una década. De entre sus muchos templos es posible destacar las iglesias de San Mateo, con su preciosa Capilla del Sagrario, Santo Domingo, Madre de Dios con el Convento de los Franciscanos, San Juan Bautista o San Martín. El Castillo del Moral, sede del Museo Arqueológico y Etnológico, y el Palacio de los Condes de Santa Ana son los mejores ejemplos del patrimonio monumental civil en la ciudad. Curiosas son las visitas al Museo de la Automoción Antigua, a la Silla Museo Gigante o al Centro temático del Bandolerismo Romántico. Cabra y Lucena no sólo producen ricos aceites de oliva sino que también tienen viñedos de la D.O. Montilla-Moriles. Prueba de ello es el Centro Enogastronómico “Olivino”.

Rumbo al sur por la A-331 nos sorprende el que a mí me gusta llamar como “pueblo de los museos”: Rute. Con sólo 10.000 habitantes cuenta con una extensa oferta museística para su tamaño, todos ellos dedicados a la producción alimentaria. Rute es una de las visitas más interesantes de Andalucía durante la época navideña gracias al gran belén de chocolate, el más grande de España, que cada año elaboran en la empresa Galleros Artesanos, un reclamo que abarrota el pueblo de visitantes en diciembre. La fábrica Garrido también ha apostado por implantar en sus instalaciones el Museo del Turrón. La oferta museística e interpretativa del pueblo se completa con el Museo del Azúcar, el Museo del Anís, el Museo del Jamón y el de la Chacina. Sin duda a Rute hay que conocerlo a través de sus museos.

Al sur, de Iznájar lo que más llama la atención no es ni sus iglesias ni su castillo sino su entorno, ya que se sitúa en una loma sobre las aguas del gran Embalse de Iznájar cual isla de casas blancas que emergiera del Genil. Es recomendable descansar aquí mientras se admiran los paisajes desde sus miradores.

Sobre un barranco mira la villa de Priego de Córdoba a tierras jiennenses conformando uno de los más hermosos paisajes de la Subbética. La Fuente del Rey, de estilo barroco, es el principal monumento de la localidad que se compone de tres estanques de distinto nivel con esculturas centrales y fue declarada monumento nacional. El barrio de la Villa en su conjunto, las iglesias de Nuestra Señora de la Asunción y de la Aurora, el Castillo o la Casa de D. Niceto Alcalá-Zamora son otros atractivos de Priego.

Sierra, campo, pueblos, castillos, museos y etnología. Así es la Subbética cordobesa que nos espera con sus paisajes y gentes en el corazón de Andalucía.

Rincones de Andalucía: provincia de Córdoba

La provincia de Córdoba está salpicada de espacios naturales de extraordinario valor ecológico y ciudades donde la historia y el arte parecen dormitar desde tiempo inmemorial“. Así describe la web oficial de turismo de Córdoba la riqueza de su provincia y suscribo su opinión. Su importante pasado moro y cristiano se palpa en su rico patrimonio cultural y el río Guadalquivir y las sierras al norte y al sur la enmarcan de naturaleza. En los siguientes posts tendremos tres oportunidades de evadirnos en tierras cordobesas viajando a algunos de sus castillos, a la Subbética y a la Córdoba califal.

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